jueves, 1 de marzo de 2012

TDAH, un problema más allá de la hiperactividad


    Se acerca el inicio del año escolar y con este comenzamos a recordar algunas complicaciones que pueden tener nuestros niños para responder de la manera más óptima al sistema educativo.
     El Trastorno por Déficit Atencional con o sin Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico que afecta alrededor del 5% de la población en edad escolar. Por lo que en un curso de 40 niños, sería fácil encontrar a 2 o 3 que presenten este problema.
   Este trastorno se caracteriza principalmente por  desatención  (incapacidad de resistirse a estímulos irrelevantes, lo que dificulta su concentración prolongada y mantenerse en en las tareas escolares por un periodo de tiempo más o menos largo), hiperactividad (alto nivel de actividad motora) e  impulsividad (dificultad de autocontrol en sus emociones, pensamientos y conductas), estos síntomas son mayores en intensidad y frecuencia para su edad y nivel de desarrollo, lo que dificulta su aprendizaje y/o comportamiento.
Estos síntomas pueden manifestarse conjuntamente o de manera independiente. Es decir, un niño con TDA no necesariamente será hiperactivo.
 Estas dificultades, propias del TDAH, se encuentran en las funciones ejecutivas.  Estas consisten en el mantenimiento de la actividad cognitiva sobre un determinado tipo de estímulo o tarea a lo largo de un periodo de tiempo (regulación de la atención sostenida). Depende del plan que se ha trazado para alcanzar una meta; así, a la vez que el sujeto focaliza la atención, debe ser capaz de rechazar estímulos irrelevantes para ejecutar bien la tarea propuesta.

¿Cómo se manifiesta?             
- En la calidad del trabajo: este suele ser pobre e incompleto, con mala presentación, aunque en ocasiones puedan hacerlo bien. La organización, estructuración y supervisión ayudan a que su trabajo sea de mejor calidad.
- En la cantidad del trabajo: con frecuencia no terminan sus trabajos, tareas, exámenes, etc.
- En la velocidad del trabajo: muchos niños con TDAH trabajan más despacio, otros se precipitan, lo hacen muy rápido y comenten errores. En general, no revisan sus tareas y, cuando lo hacen, tienen gran dificultad para detectar los errores.
- En el rendimiento: Su rendimiento puede variar significativamente de un momento a otro e incluso de un día a otro.
- En el autorreforzamiento: Les cuesta mantener el esfuerzo en tareas o actividades que no les  proporcionan una recompensa inmediata. Tienen dificultad para trabajar por grandes recompensas a largo plazo, en cambio, necesitan recompensas frecuentes aunque sean irrelevantes. Pueden iniciar una tarea correctamente, pero después de un tiempo están desmotivados y/o cansados y se dejan llevar por estímulos que en esos momentos son más gratificantes e inmediatos
- En la regulación del nivel general de alerta: es decir, para centrarse en las demandas del ambiente y del momento (lo que ocurre aquí y ahora). Tienen dificultades para iniciar el trabajo que deben hacer, evitar la distracción y mantenerse atento en situaciones monótonas. Con frecuencia, parece que sueñan despiertos o están en las nubes cuando se supone que deberían estar atentos, concentrados y centrados en una tarea.  

 El panorama se complica aún más si este trastorno cursa acompañado de otro trastorno como un trastorno de aprendizaje, del ánimo, problemas perceptivos o conductas agresivas. Sin embargo la problemática no depende sólo de las comorbilidades asociadas, sino también de la gravedad de la disfunción neurológica, el estado emocional, la autoestima y la educación que reciba.

Por tanto, es importante tener presente que este trastorno es muy permeable a las influencias del entorno, de esta manera una detección temprana, un diagnóstico certero y un buen manejo psicopedagógico, médico y familiar favorecerán el buen pronóstico del niño. 

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